domingo, 29 de enero de 2012

Reseña de DISCORDANCIAS en LA REPUBLICA CULTURAL



    
Blanca Vázquez - laRepúblicaCultural.es

La escritora Elena Casero es uno de esos beneficios de la red, surgida de la relación entre entusiastas escritores que llevan años con su labor de escritura y su descubrimiento de las nuevas tecnologías, vía blogs, consecuencia de lo cual pasa a la publicación en papel para ampliar el horizonte de lectores. De lo cual nos alegramos enormemente. Ya os la presentamos con su estupenda novela negra Tribulaciones de un sicario (2009).
Llega de nuevo a los estantes de las librerías con una recopilación de relatos cortos que calificamos casi de excéntricos. Discordancias es lo último de Casero, en la editorial Talentura. El relato corto es una fase por la que el escritor acaba pasando, ya sea como iniciación, ya como intento de nuevos formatos después de la novela larga.
Dice la autora que “sus sueños se van cumpliendo poco a poco” a través de la escritura. “Un espacio solitario donde acudimos los que gustamos de cierta soledad”, aunque le advierto a Casero que sola del todo no está, sus lectores comparten ese su espacio expresivo.
Diecinueve relatos componen Discordancias, de diferentes grosores más o menos ásperos, y ambibalencias humorísticas un tanto disparatadas. Las complicadas relaciones de pareja, accidentes o asesinatos macabros en barrios pobres, intentos de suicidio, ciencia ficción en la mente de un hombre enamorado de una melena negra, la vejez y las películas de vaqueros, un homenaje a Benedetti de lo más peliculero, en realidad todos los relatos tienen mucho de cine, ahí está el que cierra el volumen, Bodas de plata, dedicado a la urbe más cinematográfica, Nueva York.
Elena Casero mantiene un pulso controlado y eficaz sobre los instrumentos del relato corto, controlando la esfera visual necesaria en este tipo de escrituras. Y lo hace como introduciéndonos en una pequeña toma de una historia más grande. Cada relato es una ventana perteneciente a otro interior. Historias que la escritora valenciana podría continuar, incluso, en otro volumen.
Cuentos que, deduzco, contienen obsesiones personales, como toda obra de escritor. Quizá pequeños sueños convertidos en muestras poéticas por escrito. Julio Cortazar decía que “el génesis del cuento y el poema es el mismo, nace de un repentino extrañamiento”. En los cortos de Casero la eficacia y el sentido de esos pequeños recortes contienen muchos de los valores que dan carácter al poema (o al jazz, seguimos parafraseando a Cortazar: la tensión, el ritmo, la pulsación interna, lo imprevisto dentro de los parámetros previstos).
Está claro al leer todos los relatos contenidos en Discordancias que cada uno es diferente al anterior y al posterior, tocados todos con una cierta sorpresa, dotados, a su vez, de cierto surrealismo. Pero si hay algo que tienen en común es la elegante prosa, delineada con ganas de mantener un nivel que se aleje del facilón storyteller.
Un entretenimiento elegante y recomendable para paladares exigentes.







domingo, 22 de enero de 2012

FUNDAMENTOS DE ECONOMIA



Los bancos rebotan en bolsa y yo sobre tu cuerpo; fluctúa la prima de riesgo de que te canses de mí. 
El FMI nos estrangula y a mí me dejas seco; la UE sigue atada de pies y manos, y tú jadeas sobre la cama sin querer que te desate.  
Se mantienen los tipos de interés mientras nosotros  nos mantenemos el uno dentro del otro. No quiero que vengan a rescatarme ahora que empiezo a comprender los fundamentos de la economía sumergida

viernes, 20 de enero de 2012

APADRINA A UN VALENCIANO


APADRINA A UN VALENCIANO/A


Llévate a casa una temporada a un valenciano en situación de riesgo: un alumno de un colegio de barracones o sin electricidad, un profesor interino (disponible a partir del 30 de junio, que es cuando lo echan a la PUTA CALLE para no ...pagarle vacaciones), uno de los 5.000.000 de parados, uno de esos farmacéuticos al borde de la quiebra, uno de esos 40.000 valencianos en... ... ... lista de espera para operarse en la sanidad pública... Apadrínalos, ¡son alegres, dicharacheros y le tienen el punto pillado a la paella!

También aceptamos todo tipo de MATERIAL HUMANITARIO: mantas para los alumnos sin calefacción en los colegios, libros de texto para las familias que no puedan afrontar la retirada del bono-libro, bolígrafos y material de oficina, folios, papel del culo, suelto para fotocopias, medicinas para las farmacias, paracetamol, y lo que es más importante: VASELINA, mucha vaselina.

Eso si, este año tambien tendremos la Formula 1, con dos COJONES

¡ah¡ los futbolistas no entran en la situación de riesgo.

Gracias

¡QUE CONSTE QUE ESTE ARTICULO NO ES MÍO, CIRCULA POR INTERNET¡ pero me ha parecido bien colgarlo aquí también. Estoy muy cabreada.


martes, 17 de enero de 2012

GRANDES MICRORRELATOS DE 2011 - INTERNACIONAL MICROCUENTISTA


INTERNACIONAL MICROCUENTISTA

Dentro de la antología ideada por Internacional Microcuentista se ha publicado uno de los relatos que ya publiqué en este blog. Me encuentro acompañada de grandes microrrelatistas. Para mí, que soy recién llegada a esta forma de hacer literatura, es una gran satisfacción. No sé si son los mejores del año, los más representativos o no pero, sin duda, son un exponente de una difícil manera de escribir.

Pinchar aquí para leer los relatos.
Antología

sábado, 14 de enero de 2012

RECUERDOS DE LLUVIA




Lluvia. Nostalgia. La edad que no perdona. La memoria que se transforma. Desde el recuerdo la lluvia significa hogar, lo que en su momento significó fastidio.
La claraboya de la casa era la boca del pozo del cielo. Del cielo llovía agua que caía como una riada de los ojos de algún santo que penaba por los males terrenales. Cuando llovía, la claraboya se abría en grietas dolorosas  que rezumaban el malestar del santo y nos inundaba el portal, la escalera y la portería de la abuela Paula. Debíamos de ser en aquellos tiempos pretéritos grandes pecadores pese a la condición católica de nuestro país, porque los santos lloraban con gran aflicción y estridencia. Los lagrimones de los santos del cielo golpeaban el cristal y salían despedidos de nuevo hacia el aire o rodaban por las mejillas heladas de la claraboya formando un reguero que se despeñaba con estruendo por el hueco de la escalera. Por la noche el olor helado de la humedad se esparcía por toda la finca, un olor de pobreza mezclado con la fritanga de las patatas o los huevos que producía tembladera. La luz solía irse, nos quedábamos a oscuras, a veces hasta la mañana siguiente. Nos alumbrábamos con vela y convertíamos la casa en una solemne catedral de sombras y miedos.
El brasero chisporroteaba debajo de las faldas de la mesa camilla como un averno misterioso donde se fundían como en un crisol de mago los múltiples pecados por los que nuestros santos derramaban lágrimas heladas.
Esas noches no escuchábamos la radio, no había nada que nos distrajera de la interminable longitud y potencia de la lluvia: su sonido espantaba cualquier pensamiento y nos condenaba a la inactividad.  Esas noches plúmbeas Matilde, Perico y Periquín no venían a casa a entretener el momento de espera antes de la cena y la casa se iba impregnando de los olores que la cocina económica - negra y brillante - despedía a la luz de unas velas. 
El techo encima de mi cama turca también lloraba desde unos ojos que cada vez eran más grandes, más extensos, que se esparcían por el techo como un animal rampante, se transformaban de color desde el marrón apagado hasta el caqui de los uniformes militares. De cada uno de aquellos ojos arrastrados comenzaban a manar unas gotitas, un lagrimeo tierno de animal frágil y luego se convertía en un llanto desgarrado, y todo eran prisas, la colcha se había mojado, las mantas también y pesaban como demonios, unas mantas que mi abuelo había traído del tren, de cuando era jefe de no sé qué tren, una era roja y otra de color marrón.  Mi madre traía palanganas, la tía traía pozales, y las gotas que caían sin cesar dentro del pozal metálico, clic, clic, clic, clic, como un martirio chino mientras todos los santos del cielo seguían llorando sin cesar, mi cama desaparecida, y yo preguntándome dónde me iba a tocar dormir.
El último llanto de los santos del cielo fue una gran tromba de agua. Maldije a todos los santos que andaban llorando porque con su llantina produjeron un corto circuito que nos dejó sin luz en pleno invierno, a primeros de Enero, poco antes de que muriera mi madre.
La claraboya se rompió y por aquel agujero oscuro e infernal caía el agua como un vómito que asustaba. Hacía frío, mucho frío y mucha humedad. Faltó la luz durante bastantes horas. Mi madre se helaba y la tía también. Yo me sentía desesperada, inútil, impotente y lloré tanto como los santos ingratos que desatendían mis plegarias.
   


martes, 10 de enero de 2012

2022 LA GUERRA DEL GALLO - Juan Guinot



“Para los argentinos, las Islas Malvinas eran dos espinas clavadas al final del mapa, dos manchas cuya usurpación aprendías a odiar desde el colegio.”
Este es uno de los primeros párrafos del prólogo, firmado por Carlos Salem, de la novela 2022 La Guerra del Gallo, escrita por Juan Guinot, autor argentino, fichado por Talentura.
La novela, con el trasfondo de la guerra de las Malvinas nos lleva a conocer al protagonista, Masi, un adolescente enfebrecido que quiere participar en ella para librar a las islas del intruso inglés. Es tal su ardor patrio que le lleva a inscribirse en la oficina de alistamiento. Pasadas las semanas, la orden  no llega y cada vez odia más a los ingleses, hasta el punto de quemar discos de Kiss y de Queen y se pasa los días esperando entrar en combate. Ve ingleses por todas partes y en su mente solo existe una idea: prepararse para la batalla. Anota tácticas en sus libretas para después presentarlas al estado mayor. Y casi sin darse cuenta, la guerra termina.
Masi,  dolorido por el desplante de la Junta y por la derrota,  se pasa su adolescencia preparando el cuerpo y la mente, sorprendiendo a sus padres con sus “tareas de comando”  e inaugura la Campaña del Oeste, que no es otra cosa que proteger los trenes.
El detonante de su locura acontece con la muerte de su padre en mil novecientos ochenta y siete. Masi acaba en un neuropsiquiátrico, aunque él está convencido de que es un centro de detención. Transcurren los años, allí conoce a un personaje que alumbra su túnel de locura: un buzo táctico, un hombre que le  comunica que había ido a Gibraltar para liberar el Peñón.  El buzo táctico fallece con un libro entre las manos: Nueva Revelación, el Zen en el arte de la disección de cuises, que se convertirá en el libro de cabecera de Masi.
Hasta llegar al Peñón de Gibraltar, Masi tendrá que pasar por múltiples aventuras sin perder por ello su misión, que no es otra que liberarlo de sus máximos y odiados rivales: los ingleses. En el último momento, escucha el canto del gallo Exocet, su amigo. Pero eso es otra historia dentro de su historia.
2022 La Guerra del Gallo es una novela vertiginosa, delirante, que no concede un minuto de respiro. Juan Guinot tiene un estilo muy propio, original. En muchas ocasiones, durante la lectura he creído incluso estar escuchando el relato con el acento argentino (pero esto no es malo, de verdad). Un relato que te va llevando hasta el final, sin saber qué es lo que va a ocurrir a continuación, porque de la imaginación de Juan Guinot  puede aparecer cualquier personaje casi fantástico, como la abuela Eulápida o los boxeadores Picadura de Arroz o el moreno Blanca Navidad. O de su tía Arminda, a quien, cuando lloraba se le llenaban las lágrimas de ojos (detalle veraz como se puede apreciar durante la lectura)o los beduinos de la Caravana del Cine Oasis. 

El día 13 de Enero se presenta en Madrid, una ocasión perfecta para asistir a la presentación, para conocer a Juan y comprar un libro que no les va a defraudar.

2022 La Guerra del Gallo- Talentura - 2011

sábado, 7 de enero de 2012

LEYENDO. El libro de las maravillas- FERNANDO CLEMOT


Los Reyes Magos, tan generosos ellos, me han traido varios libros.
Entre ellos, este: EL LIBRO DE LAS MARAVILLAS, escrito por Fernando Clemot.

He terminado de leer 2022 LA GUERRA DEL GALLO, de Juan Guinot, publicado por TALENTURA.
Dentro de unos días dejaré un comentario sobre él. De momento, podéis apuntar el título para comprarlo.

martes, 3 de enero de 2012

Relato publicado en NARRATIVAS y nueva reseña sobre DISCORDANCIAS

En el número 24 de la Revista NARRATIVAS se incluye mi relato EL OTRO LADO.
En ella tengo el placer de compartir espacio con Elisa de Armas, Patricia Nasello, Rocío Romero y Víctor Lorenzo.
Este es mi relato.


Me he quedado en el paro.
Me siento como si estuviera en el otro lado de la vida. Este otro lado me está viniendo un poco grande y la mayoría de los días lo encuentro muy duro, muy frío. Algunas mañanas, nada más levantarme, miro por la ventana y las calles tienen un tinte de lástima. Al principio piensas: serán sólo unos meses. Incluso te lo dicen los amigos y te aconsejan que lo tomes como unas vacaciones bien ganadas. Pasados esos meses vacacionales, piensas: ¿Y si esto dura mucho más? Y casi si querer empiezas a sentirte como el funámbulo en la cuerda floja. Bastante confundido y con un acusado sentido de culpabilidad.
He descubierto que estoy en el otro lado de los acelerados, de los que van corriendo a todas partes, de los que hablan por el móvil a todas horas, de los que no tienen tiempo ni para respirar. Yo estoy del mismo lado que los usuarios de mi parada de autobús, que casi todos tenemos el mismo aspecto: jubilados o amas de casa de compras al centro, o parados en busca de entrevista.
Estoy en el otro lado de los que cobran la nómina en su cuenta corriente, pero en el mismo de los que vamos al mercado a comprar porque hay que exprimir la economía hasta la última gota del su-dor de todos ustedes. Estoy también en el otro lado de los que tienen una chica en casa que hace la limpieza, porque ahora la hago yo aunque me enrede con el cable del aspirador y mi mujer alabe mi destreza con el trapo del polvo mientras en su rostro se dibuja una sonrisa tristona.
Este otro lado tiene muchas horas vacías pero repletas de pensamientos pesimistas que no conducen a ningún sitio. Tiene de bueno que paseas, disfrutas del sol o de la lluvia, ves aspectos de la vida que la prisa te impedía observar, y que conversas con mucha gente dispar en las colas de las entrevistas laborales, personas con las que antes jamás hubieras cruzado ni un saludo. Nos contamos nuestras vidas. Incluso puedes llegar a salir reconfortado, aunque no te hayan dado el trabajo, porque siempre hay alguien peor que tú en cualquier lado de la vida.




domingo, 1 de enero de 2012

HE VUELTO ¡yupiii¡




Me alegró mucho saber que hubo fiesta y música. Eso sí que es cumplir con las últimas voluntades de una persona que se acaba de ir. No como hacen otros, que para que piensen que están muy tristes y lo lamentan mucho, se ponen a llorar en plan coreano, con aspavientos y sin lágrimas. Me lo crucé por el camino, al coreano, quiero decir. Él subía, no sé muy bien hacia dónde, porque no había ninguna señal que indicara los caminos, y yo bajaba. No lo saludé, me dio mucho repelús.
Los primeros días de estancia “viví” convencida de aquello era diferente a la Tierra. Supuse que me darían una lira o una pandereta, porque a falta de oboe, eso es mejor que nada. Pero no fue así. Aburrida, decidí dar una vuelta. Había mucha gente, pero todos iban a su bola, como si estuvieran en el séptimo cielo.
Todo fue bien hasta que descubrí la verdad, porque la verdad suele estar a la vuelta de una esquina, frente a nuestras narices. Y allí estaba, con letras grandes y luminosas: CIBERCIELO.
No me lo podía creer. Entré, porque la curiosidad es innata al ser humano aunque éste se encuentre en una situación, digamos etérea, como la mía. Había un sitio libre y me conecté al Facebook, al Twitter no porque no tengo cuenta. Leí El País, Público, incluso el ABC y El Mundo. Y me enteré de todo. De todo.
Indignadísima, me dirigí a las autoridades correspondientes. Me dijeron que estaban en un consejo de ministros y no me podían atender. Dije que haría huelga de hambre si hacía falta (una tontería, por cierto, porque desde que había llegado no había probado bocado, ni tenía apetito), añadí que me habían engañado, que aquel lugar era como una sucursal de la Tierra. Al final salió una señora bajita, con mala leche, voz de pito y pelos de peluquería (Santa María, me dije para mis adentros cuando la vi) que parecía mandar muchísimo y me dijo que en vista de mi comportamiento, me enviaban de vuelta a la vida.
Me alegré, no lo voy a negar. Eso significa que voy a cumplir un año más. Prefiero estar aquí abajo que ya conozco el percal, aunque las cosas sigan igual o peor que cuando me marché. 
La parte buena del asunto es que seguiremos viéndonos y leyéndonos. Lo malo es que en mi casa todavía no han comprado el calendario del Cuerpo de Bomberos de Valencia, con lo que anima.

GRANDES MICRORRELATOS 2011

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