Blanca Vázquez - laRepúblicaCultural.es
La escritora Elena Casero es uno de esos beneficios de la red, surgida de la relación entre entusiastas escritores que llevan años con su labor de escritura y su descubrimiento de las nuevas tecnologías, vía blogs, consecuencia de lo cual pasa a la publicación en papel para ampliar el horizonte de lectores. De lo cual nos alegramos enormemente. Ya os la presentamos con su estupenda novela negra Tribulaciones de un sicario (2009).
Llega de nuevo a los estantes de las librerías con una recopilación de relatos cortos que calificamos casi de excéntricos. Discordancias es lo último de Casero, en la editorial Talentura. El relato corto es una fase por la que el escritor acaba pasando, ya sea como iniciación, ya como intento de nuevos formatos después de la novela larga.
Dice la autora que “sus sueños se van cumpliendo poco a poco” a través de la escritura. “Un espacio solitario donde acudimos los que gustamos de cierta soledad”, aunque le advierto a Casero que sola del todo no está, sus lectores comparten ese su espacio expresivo.
Diecinueve relatos componen Discordancias, de diferentes grosores más o menos ásperos, y ambibalencias humorísticas un tanto disparatadas. Las complicadas relaciones de pareja, accidentes o asesinatos macabros en barrios pobres, intentos de suicidio, ciencia ficción en la mente de un hombre enamorado de una melena negra, la vejez y las películas de vaqueros, un homenaje a Benedetti de lo más peliculero, en realidad todos los relatos tienen mucho de cine, ahí está el que cierra el volumen, Bodas de plata, dedicado a la urbe más cinematográfica, Nueva York.
Elena Casero mantiene un pulso controlado y eficaz sobre los instrumentos del relato corto, controlando la esfera visual necesaria en este tipo de escrituras. Y lo hace como introduciéndonos en una pequeña toma de una historia más grande. Cada relato es una ventana perteneciente a otro interior. Historias que la escritora valenciana podría continuar, incluso, en otro volumen.
Cuentos que, deduzco, contienen obsesiones personales, como toda obra de escritor. Quizá pequeños sueños convertidos en muestras poéticas por escrito. Julio Cortazar decía que “el génesis del cuento y el poema es el mismo, nace de un repentino extrañamiento”. En los cortos de Casero la eficacia y el sentido de esos pequeños recortes contienen muchos de los valores que dan carácter al poema (o al jazz, seguimos parafraseando a Cortazar: la tensión, el ritmo, la pulsación interna, lo imprevisto dentro de los parámetros previstos).
Está claro al leer todos los relatos contenidos en Discordancias que cada uno es diferente al anterior y al posterior, tocados todos con una cierta sorpresa, dotados, a su vez, de cierto surrealismo. Pero si hay algo que tienen en común es la elegante prosa, delineada con ganas de mantener un nivel que se aleje del facilón storyteller.
Un entretenimiento elegante y recomendable para paladares exigentes.






