martes, 8 de mayo de 2012
Mi abuela
Se entrenaban para estar muertos aquellos que, habiendo cumplido 100 años, no habían pasado a la fase de evaporación.
El gobierno, en su afán por mejorar la sociedad los enviaba a un curso de I + D (Iniciativa para la Defunción)
Este plan, que el gobierno denominaba progresista, proporcionaba a las familias de los cursillistas sustanciosas ventajas fiscales y un seguro sanitario privado. Mis padres animaban a los abuelos a ser los mejores.
El abuelo, muy solidario, enseguida sacó unas notas excelentes. Sin embargo la abuela solo traía suspensos.
El curso está terminando y tememos que la abuela no apruebe el examen final.
Aunque no nos preocupa: mamá siempre tiene un plan B.
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Ja,ja,ja, muy bueno, y la imagen... ¡Tu abuela es un poquito rebelde!
ResponderEliminarUn abrazo, compañera
¿Sabes que he coincidido con Victoria en la lista de finalistas de Abril del concurso de Abogados?
Me gusta esa abuela rebelde, me encanta jajaja que sea tan suya.
ResponderEliminarUn abrazo
Me encanta esa abuela! ¿Y si todos tuviéramos una así?
ResponderEliminarMe ha encantado el toque futurista, el lenguaje propio, la crítica social y la rebeldía. Todo con un principio de obligado cumplimiento y en menos de 100 palabras. Toma ya!!!
ResponderEliminarMuy bueno
A los ancianos centenarios no hay gobiernos, hijos ni nietos que los dobleguen. Me ha gustado esta versión geriátrica de Blade Runner.
ResponderEliminarEsa abuela va a durar 100 años más. Lo veo. Esa actitud, esa peineta descarada anuncia a todas luces la entrada en escena del plan B. Ya nos lo contarás...
ResponderEliminarMe encantó.
Abrazos
Elena, muy actual, a pesar de la ficción, este relato que trata de poner remedio a la crisis que tenemos encima y que se nos avecina. Según los expertos económicos, Europa tiene su cruz en la población envejecida que tiene y que aumentará. Espero que no tomen estas medidas.
ResponderEliminarPor otro lado, este micro me ha recordado un cuento que le leí a Quim Monzó.
¡Genial!
Bessets.
jajajaja. pobre abuela!!!
ResponderEliminarPoco falta para que tratemos así a nuestros ancianos....
Bravo, Elena!
Siempre hay rebeldes que van contra la norma: ¡menos mal!
ResponderEliminarAcabo de terminar Discordancias, y he disfrutado como una enana. ¿Para cuándo el siguiente?
¡Menuda es la abuela! No tiene pensado cumplir el I+D aunque el plan B de la madre da que pensar.
ResponderEliminarMuy bueno y divertido.
Besitos
Terminas el relato, paras a recapacitar, y te preguntas ¿realidad o ficción?
ResponderEliminarYa he encontrado lider para cuando alcance los 100.
Esto es todo un homenaje a los yayos indignados, que por cierto ayer se manifestaron contra los recortes de pensiones o de sanidad, ya no me acuerdo.
ResponderEliminarun abrazo grande!!!
Pero qué negra te me has vuelto, oye.
ResponderEliminarSonrío.
La manipulación de los padres por algunos hijos es sangrante. Toman las riendas de la vida y muerte de sus progenitores y los tratan como a niños. Muy bien reflejado. Y también cómo el Estado pretende deshacerse de ellos.
ResponderEliminarAbrazos a pares.
Una pequeña distopía que adquiere tintes de realismo con las declaraciones de algunos peces gordos. No creo que tarde en llegar el día en que haya que entregar la vida por la estabilidad del capital. Entonces el derecho a la vida pasará a ser un privilegio, o la moneda de cambio de la riqueza.
ResponderEliminarUn abrazo.