sábado, 24 de septiembre de 2011

EL ESPECIALISTA





— He terminado. Ha sido un trabajo limpio y perfecto. Puede usted estar tranquila.
— ¿Está usted seguro?
— Por favor, señora. Sus dudas ofenden.
— Discúlpeme, ya sé que usted es el mejor de la ciudad. Solo que la vez anterior…
— Comprenda que siempre hay alguno que se resiste. Pero, vaya a la  cocina y compruébelo usted misma.
— Limpio y perfecto, como usted ha dicho. Le llamaré para el próximo, que ya lo tengo en puertas. Ahora, si no le importa tengo que ir a cobrar el seguro de vida.

martes, 20 de septiembre de 2011

DEUDA PUBLICA



Dos niños reían al hacer tintinear las monedas. Cuando veían un viandante corrían hacia él y lo detenían en la acera mostrándole la carita triste del niño de la hucha.
— Dénos unos yenes, por favor. Es para el Domund.
La mujer sonrió compadecida por la mirada desolada del niño rubio de ojos azules. Rebuscó en su monedero y echó un par de monedas. Los dos niños le dieron las gracias y agitando la hucha corrieron en busca de otro viandante.
— Dénos unos yenes, por favor. Es para el Domund.
Un hombre trajeado miró a los dos niños, después el rostro triste del niño blanco de la hucha, sonrió y sacó unas monedas de sus bolsillos.
— Todo sea por ayudar al tercer mundo.

jueves, 15 de septiembre de 2011

SANTO Y SEÑA . Mi contribución a ReC


¡La noche es una estrella en tu cucharilla¡ La puerta se abrió lentamente como si bostezara somnolienta, y una figura se introdujo con rapidez por la abertura hacia la oscuridad. El silencio se quebró, minutos después, por el quejido de un somier.

martes, 13 de septiembre de 2011

LO QUE FUE DE NOSOTROS- Carlos Manzano



La muerte de un niño pequeño – César – de manera violenta es el arranque de esta novela. Su muerte y lo que ella ocasiona en sus padres, en el más estricto sentido psíquico.
La novela nos lleva a través de las reacciones que la muerte del niño y la falta de culpables suscita en los padres — Patricia y Fernando — y en un tercer personaje: un comisario a punto de la jubilación, embobado de los encantos de Patricia, a quien hace seguir, convencido de su culpabilidad. Un personaje decrépito y triste intentando quemar los últimos cartuchos como policía y como hombre.
Patricia, la madre, decide aceptar la tragedia como inevitable y, poco a poco, comienza a rehacer su vida lejos de Fernando, de quien acaba separándose. Algo también inevitable ya que el matrimonio, como tantos, se había convertido más en una rutina que en una convivencia deseable. Su vida se va abriendo a nuevos horizontes hasta descubrirse ella misma a través del sexo.
Por el contrario, Fernando, se encerrará en sí mismo, incapaz de asumir la realidad, lo que le conducirá hasta un psiquiátrico. La obsesión por la muerte de César le va conduciendo a la necesidad de buscar un culpable. Se obliga a rebuscar en su mente personas cercanas y no tanto que hayan podido odiarle tanto como para matar a su hijo. El círculo se va cerrando lentamente hasta llegar a Patricia.

Carlos Manzano ha sabido describir con precisión los sentimientos de ambos personajes, cuyos relatos se van alternando en capítulos, provocando en el lector tanto la sensación de angustia y obsesión de Fernando, como la recién encontrada libertad de la madre que, aunque pueda parecer, según su ex marido, una mujer fría, calculadora, insensible y brutal, no es sino la reacción lógica de alguien que sabe que tiene que seguir viviendo, alguien que nunca va a recuperar a su hijo, alguien que quiere salvar su propia vida.

En resumen, una buena novela corta que se hace demasiado corta.

Lo que fue de nosotros
Carlos Manzano
Ediciones Nuevos Rumbos

 

jueves, 8 de septiembre de 2011

GESTO MATERNAL

Aquél sería el primer gesto maternal que recuerdo. Tras él, vinieron muchos más. Gestos que te acompañan toda la vida: livianos roces de su mano tibia sobre mi rostro, su mirada complacida ante mis juegos infantiles. El eco acogedor que me acunaba por las noches, el arrullo canoro que, como agua clara, sofocaba mis miedos, el rastro de su aroma a jabón sobre mi almohada, la huella de su cuerpo en los pliegues de la sábana. Cuando todos estos detalles acuden a mi mente, me doy cuenta de lo traicionera, cruel y mentirosa que es la memoria.

GRANDES MICRORRELATOS 2011