Nací pequeña y con frío
En un Enero recién estrenado
Una tía dijo que mi cara era como un puño
y casi no cabía un besoHija de representante de comercio
Que llenaba la casa de cacerolas y cosas de ferretería
Y en Navidades de polvorones de la Estepa sevillana.
Quise tener familia original
A fuerza de ser tan normal, empecé a inventar
Mi primer recuerdo es acústico.
Un orinal rodando y mi abuela tras él
De sonrisa fácil e ironía latente
Aficionada a los sueños que no se roncan
Aunque por verlos cumplidos, sueño.
No recen una oración por mí alma
A ser posible, pónganle música y disfruten.
Pondremos música y disfrutaremos, no lo dudes.
ResponderSuprimirMañana es un día de resucitaciones, nos vemos, Luisa
Qué reseña más "elena" es muy tú, y me encanta la iustración que la acompaña.
ResponderSuprimirBesicos ;)
Hala otra rseña, voy a leerla ahora mismo.
Rosana
Huy quise decir qué eiptafio más tú, es que leí lo de la reseña y se me metió en la cabeza :DDDD
ResponderSuprimirMadre mía y eso que no bebí muco ayer :DDD
Rosana
Buen epitafio, bruixa roin. El día que tú te mueras yo pondré mis barbas a remojar... o no era eso? vale, también bailaré una sevillana, por eso de la música y tal...
ResponderSuprimirBon Nadal, companya!
Elena, precioso epitafio.
ResponderSuprimirQue la banda de música se hiele de frío pues no ha de tocar digamos que... nunca.
Bessets y buenas navidades.
Yo llevo la bebida. Alcohólica, por supuesto.
ResponderSuprimirBuen viaje.
Nos vemos a mucho tardar.
Abrazos con reservas.
Pongo música y disfruto a tu lado, Elena: qué alegría poder hacerlo.
ResponderSuprimirUn beso enorme
Bello y sentido epitafio, Elena, me ha gustado la ternura que le has puesto al obituario. Una despedida perfecta que me imagino de fondo con música de oboe. Un beso.
ResponderSuprimirAunque no me importaría disfrutar de tu música al otro lado de la orilla, prefiero, si no te importa, viéndote, leyéndote y escuchándote a este lado.
ResponderSuprimirLarga vida, compañera.
Un abrazo de oso navideño.
me he comido un "seguir" delante de viéndote. Es que mi cabeza va mucho más rápido que mis manos.
ResponderSuprimirMás besos,
¡¡Elena!! siempre te recuerdo con un do en sol mayor ;)
ResponderSuprimirBesicos
Tralaralarito, si hay que cantar se canta...aunque igual llueve
ResponderSuprimirFeliz ranidad!!!!
Un epitafio muy emotivo, lleno de ternura y también de madurez, esperanza y optimismo. La actitud de la felicidad.
ResponderSuprimirAbrazos.
Yo le pondría una banda de New Orleans, un carro negro, y lo que traiga Lola para beber.
ResponderSuprimirAbrazo
Gabriel
¡Vaya! te digo que me ha sorprendido tu emotivo epitafio y me pasa como a Propílogo le pndría una banda de New Orleans, pero eso sí dentro de muchos, muchos años...
ResponderSuprimirBesitos desde el más allá
Descuida, que poner cosa es lo mío.
ResponderSuprimir...descansa.
Pue yo le pondría una buena banda valenciana...Para la resurrección...
ResponderSuprimirBesazos desde el aire de más acá
Me encanta este día en que nos conocemos a partir de un epitafio!!! Y me encanta conocerte así, con sonidos del hogar y con alegría e imaginación.
ResponderSuprimirUn abrazo y FELIZ NAVIDAD
Yo canto aunque desafine!
Qué mejor forma de despedirse del mundo que con una buena música. Me ha gustado mucho eso de los sueños que no se roncan. Besos
ResponderSuprimirPrecioso Elena. Hace tiempo que deseaba pasarme de nuevo por aquí y creo que lo he hecho en el momento más apropiado. Ya que conocí tu vida a través de este blog, ahora conozco tu marcha a ritmo de música, de la buena, de la que alegra el corazón y evade la pena.
ResponderSuprimirBesos "epitafiales".
Elena, has resuelto la propuesta en plan formal. Para los que estamos empezando a leerte y conocerte aparecen en este epitafio elemento ya tuyos: Irónica; inventora de sueños, afición a la música, obsesión por los ronquidos (cuando para mi son poemas de amor de los ogros), a apártenme de oraciones. Pues eso, que creo que ya lo tienes claro.
ResponderSuprimirTengo fácil cumplir tu deseo. No rezaré ya que no se cómo se hace y lo de la música puedes darlo por hecho. ¿Alguna preferencia?
ResponderSuprimirUn saludo. Me ha gustado mucho el conjunto y muchos de los trocitos que lo forman.
Abordas la propuesta con un texto serio, intimista y revelador, Elena.
ResponderSuprimirMe ha gustado conocerte mas en esta falsa despedida.
La prosa, como siempre, exquisita.
Un abrazo.
Me encanta esta biografía autoepitafiada, y ese pongan música y disfruten es cautivador. Besos.
ResponderSuprimirHola Elena, muy bueno, le has puesto música a tu epitafio, como las cartas esas de felicitaciones que cuando las abres te sueltan una musiquilla.
ResponderSuprimirEstá bien que tengas sueños por cumplir, es un síntoma de no estar muerta del todo.
Abrazos
Pondremos música, con ella todo se hace más ameno. Me ha encantado este Epotafio, sencillo y tierno, un encanto!
ResponderSuprimirBesicos muchos.
A mí no me gusta que la gente se despida!!! Ahora te toca escribir: "De vuelta del más allá"
ResponderSuprimirla música:
http://www.youtube.com/watch?v=LX4Ssdy8D0k
Es una despedida muy bonita, con música. No puede faltar la música en tu funeral. Y tampoco el buen humor. Eso será difícil, porque ya no tendrás ganas de contarnos nada.
ResponderSuprimirPero ya nos has contado mucho y, con suerte, igual encuentras a alguien que nos lea ésto por ti.
Besos.
que así sea.
ResponderSuprimirbiquiños,
Un epitafio perfecto.
ResponderSuprimirCon música como tú primer recuerdo.
Besitos mediterráneos.
Me ha encantado tu epitafio, Elena, lleno de ternura, recuerdos y sonrisas.
ResponderSuprimirAl son de la música, te dejo un grandísimo abrazo y mis mejores deseos para ti en el 2012.
P.S.- ¡Se me olvidó lo del 25, qué cabeza la mía!
Música de fagot... ¿o de oboe? ¡Ya se me ha olvidado lo que era!
ResponderSuprimirHola Elena, ya he colgado tu microrrelato. Te dejo enlace: http://microreczombie.blogspot.com/2011/12/por-fin-solas-de-elena-casero.html
ResponderSuprimirBello, y animando a librarnos de tediosas e hipócritas pompas fúnebres.
ResponderSuprimir