sábado, 29 de octubre de 2011

EL JUEGO MÁS DIVERTIDO DEL VERANO


Llamamos al timbre de la puerta y sale una señora vestida de blanco y sonrisa de plástico. Entonces, mi madre le da la bolsa. Ella, sin dejar de sonreír, se la cuelga al hombro y empuja la silla. Antes de que el abuelo despierte, echamos a correr.

29 comentarios:

  1. Jajaja Elena pero que bien lo has descrito. En muchas ocasiones te dan hasta un abuelazo...Pero la sonrisa más que de plástico es una mal disimulada pena.

    Besos desde el aire

    ResponderEliminar
  2. He de reconocer que en una primera lectura me provocó una sonrisa maliciosa. En la siguiente, todo lo contrario, vi la pena de esta sociedad actual a la que parece que molesten sus mayores.
    Muy bueno.
    Un saludo indio

    ResponderEliminar
  3. Estoy con Comments... es que hay mucha pena metida en esa sonrisa de plástico...

    besicos

    ResponderEliminar
  4. Me ha dejado pensativo al principio, un poco desorientado. Ahora sí, triste de cojones.

    ResponderEliminar
  5. Magnífico retrato de una realidad que nos oprime: Nos apoyamos en nuestros mayores hasta que dejan de sernos útiles, entonces nos los quitamos de en medio, eso si, de forma elegante.

    Un micro redondo.

    Un abrazo, compañera.

    ResponderEliminar
  6. El juego del verano, de los puentes, de las Navidades. Bueno, no. En diciembre quizá caiga una visita más larga, que hay que ser buenos una vez al año.

    Gran relato, Elèna.

    Besos.

    ResponderEliminar
  7. los niños siempre saben describir literalmente lo que los mayores hacen. Al despojarlo de dramatismo el efecto que produce en como una piedra justo en la frente.

    Es perfecto, querida Elena.

    Abrazos.

    ResponderEliminar
  8. Jo, Elena, me has dejado de piedra... pobre abuelo!
    Aunque si salen corriendo, mejor así.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  9. Elena, el principio creí no haberlo entendido. Después tampoco. Lo releí, la señora vestida de blanco me indicó el camino, la silla, la bolsa...me desorienta el título.

    Triste, triste...como la vida misma

    ResponderEliminar
  10. Descolocada me quedo en un principio, después triste, es un micro de impacto.

    Besitos

    ResponderEliminar
  11. Tan efectivo como un gancho a la mandíbula.

    ResponderEliminar
  12. Muy duro y real en los tiempos que corren.

    Abrazos blanditos.

    ResponderEliminar
  13. Rosa. Gracias. No te extrañe que la sonrisa plastificada sea de tristeza.

    No Comments. Igual dejamos un perro que un abuelo. Todo nos molesta

    Belén. Con toda seguridad, hay mucha pena

    Sergio. Bueno, he conseguido lo que pretendía.

    ResponderEliminar
  14. Esperanza. Es la pena de hacerse mayor.
    Gracias. Un abrazo compañera

    Juanjo. Una vez al año, Juanjo, al menos. El resto, ya sabes
    Gracias

    Isabel. Muchas gracias.
    Abrazos también para ti

    Anita. Pues sí, pobre abuelo. Mejor que salgan corriendo.

    Xavier. El título tiene toda la ironía posible.

    ResponderEliminar
  15. Elysa. Pretendía que fuera de impacto.
    Besos

    Francisco. Gracias, me alegra tu comentario

    Lola. Duro y real.
    Abrazos blanditos también para ti

    ResponderEliminar
  16. "Llamar a un timbre y echar a correr": ¿quién no lo hizo de niño alguna vez?

    Pero claro, en este caso creo que has conseguido que todos releyéramos el título al terminar el micro... Lo de divertido se convierte casi en macabro.

    ResponderEliminar
  17. Retrato de una triste realidad de nuestros días. Sueltas al vejete en el asilo y a correr.
    Muy bueno, Elena.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  18. Sí, pena en esa sonrisa y en toda la escena, que hace significativas muchas en muchos lugares.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  19. Esa es la extraña vida, como un escenario que todos compartimos y que se ve tan diferente en función del ángulo con el que se observe.

    Brillante descripción de este 'teatrillo' que llamamos vida.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  20. Yo también pienso que es efectivo como un directo a la mandíbula.

    Y es que la mordacidad y la ironía es l amejor forma de abordar estos temas.


    Un abrazo...

    Ya queda menos... nerviosa?

    Rosana

    ResponderEliminar
  21. Estaré un poco lerdo hoy... pero no lo he pillado.

    ResponderEliminar
  22. Estaré un poco lerdo hoy... pero no lo he pillado.

    ResponderEliminar
  23. Tiramos todo lo que ya no nos resulta útil. Y en ese desprendernos de lo viejo no nos detiene nada. Pero preferimos que lo que tiramos no nos mire a la cara, no sea que en sus ojos nos veamos reflejados.
    Muy bueno

    ResponderEliminar
  24. ¡Buf! ¡Qué triste! Y a éso llegamos todos si no morimos antes...

    ResponderEliminar
  25. Con pocas frases has descrito el problema tan triste de la vejez.
    ¿Cómo será la nuestra?
    Un abrazo fuerte amiga, desde mi Librillo.
    Me gusta tu blog, me agrego a tu lista, con tu permiso.

    ResponderEliminar
  26. Al final, la vida de quienes tanto han vivido (por nosotros) se ve reducida a un intercambio tan mecánico que en cualquier momento podría trastocarse sin que nadie, quizá, se diera cuenta: llamar a una silla, que salga un timbre vestido de blanco, colgarse al abuelo del hombro y empujar una bolsa, ser sonrisa que corre mientras él duerme…

    ResponderEliminar
  27. en una primera lectura me ha pasado como a Miguel. Luego ya sí, luego he recibido el impacto en el mentón.

    ResponderEliminar
  28. Coincido con el análisis de Araceli. Es un micro feroz. Enhorabuena, Elena.
    Saludos cordiales

    ResponderEliminar
  29. Quiero jugar así. Volver a jugar.
    Me encantan tus microrelatos, ya lo sabes, pero me gusta repetirte.

    Besos.

    ResponderEliminar

Han interpretado...

GRANDES MICRORRELATOS 2011

Archivo del blog