Cuando una piensa en la palabra Desguace siempre imagina un descampado lleno de cosas dispares, múltiples artilugios destripados para ser usados con distinto fin al que tuvieron en un principio.
El libro de relatos de Manuel Sánchez Vicente – Manu Espada, para nosotros – es, en efecto, un sitio lleno de relatos dispares y, a cual mejor, pero con el fin de ser disfrutados con su lectura.
El libro comienza desvelándonos el relato ganador del III Certamen de Poesía y Relato Grupo Buho, un relato corto pero intenso en el que una se siente manzana o astronauta, aún no lo he decidido.
Hay relatos para todos los gustos, porque cada uno de ellos es la visión particular de Manu.
Un punto de vista muy peculiar que le lleva a escribir un relato donde, probablemente, muchos de nosotros no encontaríamos nada que decir.
"Hola. Me presento: soy perro flaco, soy catedrático en pulgas. Quiero a las pulgas por encima de todas las cosas"
o
"No quiero pegarme a más caras ni comer más mocos. No quiero disfrazar más rostros cómicos. ya no seré la guinda roja de un hombre soso" Adivinen ustedes quién está hablando.
El relato sobre la burocracia y el hombre empeñado en patentar un invento, cualquiera. El antídoto de la Verdad o el del Reloj Japonés. El punto de absurdo dentro de la realidad que nos rodea. (O .... así lo veo yo)
Otros duros pero reales, como El Chat que te deja con el cuerpo magullado tras su lectura. O el que da nombre al libro: El desguace.
Hay relatos de todos los tiempos, de cuando él comenzó y de la última etapa, quiero decir, más actuales. Lineas en las que se nota cómo va avanzando en la escritura, en el detalle, en la precisión de las frases y, me atrevería a decir, cómo disfruta escribiendo. Esto no lo sé, no se lo he preguntado, pero yo creo que en todos los libros se pone de manifiesto el interés y el cariño que el autor ha ido dejando a lo largo de las páginas.
Me resulta muy difícil resumir en pocas líneas el buen sabor de boca que su lectura me ha proporcionado. Lo he saboreado, me he recreado en muchos de los relatos, he sonreído, me he sentido incómoda (como Manu supongo que pretendía) y lo he terminado pensando que pronto habrá otro.
Pero ha habido uno, uno en particular que me ha hechizado, incluso he llegado a soñar con él (con el relato, claro, y no es broma). Se titula: Las dos fotos.
Si quieren saber por qué .... sólo tienen que comprar el libro.




