
Soy de la opinión de que al finalizar una novela debes quedarte con buen gusto de boca. Tanto como para sentir terminarla y tanto como para estar recordando detalles sobre ella.
Me hubiera gustado que “El método Coué” hubiera durado algo más, que la vida de Manuel Llamazares hubiera continuado.
Inspirada en hechos reales, en la vida de su tío abuelo, Manuel Llamazares, la historia comienza con el regreso de Manuel a España, convaleciente de una enfermedad, trasladado desde Alemania hasta el aeródromo de León, donde, por circunstancias del destino y de manos amigas es recibido en la ciudad como el héroe de Klin, entre aplausos, comitivas falangistas y alzamiento de manos. Realmente fue un héroe pero no lo voy a contar. Es mucho mejor que lo averigüeis vosotros.
Piloto de la Escuadrilla Azul, combatió junto con el ejército alemán en la II Guerra Mundial. Nombrado teniente para los alemanes y, sin embargo, cabo para los españoles, por aquello de que un advenedizo sin apellido ni pedigrí podía codearse con la alta casta de los aviadores del Glorioso Ejército Español.
Marchó de España en 1941, cuando los restos de la Guerra Civil eran bien visibles, tanto en la economía como en el comportamiento de los nuevos amos del país.
En Alemania conocerá la diferencia entre ambos países, entre ambos ejércitos y entre ambas culturas. Conocerá el Berlín asediado por las bombas aliadas y, sin embargo, dispuesto a no dejarse vencer por nadie, manteniendo el constante y rumboso modo de vida de antes de la guerra.
Conocerá el mundo periodístico por dentro, una mezcla de literatura y espionaje — y al famoso Philby — el mundo diplomático y también a una bella mujer, Claudia, de la que se enamorará perdidamente.
Como Javier hace hincapié, los nazis no son todos los alemanes, igual que los falangistas no son todos los españoles. Las ideas de Manuel, afiliado a la Falange en su juventud:
Posiblemente fue el ligero aroma a anarquismo lo que cautivó a aquellos adolescentes..... Eran tantas las similitudes, que hasta las enseñas se parecían, pues ambos bandos utilizaban banderas rojinegras ...fueron cambiando al término de la Guerra Mundial, pero lo importante es haber visto y leído la historia de una persona implicada en el otro bando, en el de los llamados ganadores, ya que estamos más habituados a leer las novelas desde el lado de los perdedores.
La novela te va llevando tranquilamente pero sin descanso por los múltiples avatares de la vida de Manuel, desde su pueblo natal, hasta su paso por Rusia y Alemania. Por todos los personajes que conformaron parte de su vida (algunos puede que sean ficción o legendarios, como él mismo dice) muy bien trazados en la novela, por cierto. Personajes de vida difícil, manejados por el destino de una guerra cruel. Algunos de ellos, sin embargo, de gran ternura.
Estaría escribiendo sobre la novela mucho más pero no lo voy a hacer. Simplemente porque creo que debéis leerla. Es mucho mejor que otras muchas que circulan en el mercado.
Los cuatro años invertidos en su escritura, en su documentación exhaustiva han merecido la pena.
Lo mismo que merece la pena que escritores como Javier Menéndez Llamazares salgan a la luz y no se queden atrapados entre las redes de internet.