jueves, 26 de febrero de 2009

RECUERDOS


Nada más llegar a la casa subo la persiana desdentada. Abro la puerta. La aldaba repiquetea dándome la bienvenida. Y al traspasar el umbral aspiro, siento y me embebo del silencio que me está aguardando entretenido entre las paredes casi centenarias.
La claraboya, prendida en el cielo, matiza la luz del día a través de los cristales antes de romperse en mil aguas entre las vidrieras de los ventanales interiores que dan al patio de luces. Miro hacia arriba y ya siento la tranquilidad que vengo buscando desde la ciudad agobiante e inhumana.
El polvo flota atrapado en el tiempo, a caballo de un rayo de sol, esperando a que un soplo de aire lo ponga en movimiento. No respiro para que el tiempo no se despierte y siga el polvo ingrávido, ausente, impregnado de olvido.
Afuera, el campo se ha encendido de otoño. Y se me nublan los sentidos y ya no sé si aspiro el silencio, si veo los aromas macerados al sol, o si oigo los colores que se me confunden en una policromía del rubio azafranado de los pámpanos al carmín que salpica los álamos; del verde triste del campo marchito al agreste cetrino de los árboles del huerto. La brisa de la tarde marea las flores que veo bailar como borrachas, enredadas entre las hojas que vuelan hasta el suelo sumidas en una muerte dulce e inútil.
Al anochecer, las estrellas se confunden allá lejos, en un confín que no abarco. Las contemplo como queriendo retenerlas en mis pupilas. Las observo, olvidados mis ojos de mirar al cielo límpido. La ciudad ya las ha engullido y ellas, aburridas al verse anuladas, se han retirado a este rincón del mundo donde han hecho su nido, multiplicándose en miles de ojillos titilantes que se burlan de mi cara sorprendida.
Elèna Casero ©

viernes, 13 de febrero de 2009


Te observo mientras permaneces
absorto en tu ausencia.
Ausente pero cercano
Lejano pero a mi lado

Observo el frunce de la piel
del mudo pensamiento,
el brillo de la nieve de los años
impreso en tu rostro.

Observo los sabios movimientos
de tus manos, ligeramente manchadas,
sobre la labor callada.

Levantas la cansada mirada sobre los cristales
al sentirte observado.
Pupilas pícaras
Sonrisa cómplice
que adivina mi pensamiento.


jueves, 5 de febrero de 2009

UN RESESO










ME VOY.......... DURANTE UNOS DIAS ....... CON MI MUSICA A OTRA PARTE.

GRANDES MICRORRELATOS 2011