
Jorge Volpi presentó su última novela Mentiras contagiosas en la Librería Cálamo de Zaragoza,acompañado de otros dos grandes escritores latinoamericanos Fernando Iwasaki y Juan Carlos Méndez Guédez.
Los tres autores latinoamericanos hablaron sobre los entresijos de la novela española y la latinoamérica. "No tiene que haber diferencias hablamos en un mismo idioma. La única diferencia que puede haber es que los autores españoles nunca alaban a un compatriota, en muchas ocasiones nunca han leído nada de él mientras que nosotros siempre estamos dispuestos a hablar bien de un compañero. Creo que tendríamos que hablar de literatura hispánica", subrayó el escritor peruano Fernando Iwasaki.
Los tres autores latinoamericanos hablaron sobre los entresijos de la novela española y la latinoamérica. "No tiene que haber diferencias hablamos en un mismo idioma. La única diferencia que puede haber es que los autores españoles nunca alaban a un compatriota, en muchas ocasiones nunca han leído nada de él mientras que nosotros siempre estamos dispuestos a hablar bien de un compañero. Creo que tendríamos que hablar de literatura hispánica", subrayó el escritor peruano Fernando Iwasaki.
He querido subrayar este párrafo que me ha llamado mucho la atención.
Al leerlo me he preguntado si esa afirmación es cierta. Y, mucho me temo que sí. Que nuestro defecto nacional - la envidia - alcanza hasta aquí. O aquí llega a sus cotas más altas.
Creo que nos cuesta leer la obra de otros escritores a quienes llegamos a considerar como rivales o de los que pensamos que no tenemos nada que aprender.
Sería deseable que esa insana costumbre cambiara con los años.
Mañana es el Día del Libro. No me gustan los "días de ..." porque creo que, mientras existan, se le presupone una cierta discriminación.

Pues sí que es destacable esa afirmación... Y viniendo de ellos, muy creíble, puesto que nos observan con perspectiva y pueden juzgarnos con mayor objetividad.
ResponderEliminarY tienes razón, ojalá regaláramos rosas y libros cualquier día del año.
Petons
Bonita tradición la de la rosa y el libro, ojalá lo hicieramos en toda españa pero con más frecuencia. Un abrazo.
ResponderEliminarVolpi sabe muy bien de lo que está hablando... coincidiendo con la publicación de su anterior novela, lo molieron a palos en España.
ResponderEliminarMaldita envidia.
Con todo, feliz día del libro, colegui, que quizás este es de los "dias de" que menos discriminación presupone.
Yo también creo que esa afirmación es cierta y creo que también pasa en otras artes y oficios.
ResponderEliminarUn saludo
Qué cierto es, Elèna. Y cómo lo han sabido ver quienes, precisamente, nos observan con cariño y admiración. Si la envidia y la vanidad fueran nubes de lluvia este país sería un auténtico vergel...
ResponderEliminarBesos.
Irreverens,
ResponderEliminarYo creo que tienen mucha razón en cuanto a lo de la envidia. Muchas veces nos alegramos más del fracaso que del éxito.
Yo he plantado dos rosales. Una lástima que no pueda plantar letras para que me salgan árboles.
¡uhmmm!!
Gubia.
Es una hermosa tradición, sin duda alguna.
Frac.
No me extraña que lo molieran a palos. Insisto en que la envidia es un gusano para el ser humano, como la procesionaria para los pinos.
Raquel.
No pongo en duda que esto mismo sucede en otros oficios. Somos así de listos.